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Alcohol y Otras Drogas

Adicción al Alcohol:

El alcohol al ser la droga más aceptada socialmente y legal no es considerada como una droga, pero lo es. Se trata de la droga de mayor consumo en nuestro país, a pesar de que el consumo de alcohol es uno de los principales factores que se relacionan con la salud de los individuos y de las poblaciones, ya que las consecuencias de su consumo abusivo tienen un gran impacto en términos de salud y en términos sociales.

Los jóvenes beben de un modo diferente a como lo hacían sus padres y esta forma de beber preocupa por su falta de autocontrol. Este consumo se centra casi exclusivamente en los fines de semana y se hace de una manera compulsiva, muy rápidamente. La edad de inicio en el hábito de beber socialmente ha ido bajando hasta situarse en los 14-16 años.

Los síntomas típicos del alcoholismo son:

No poder dejar de beber cuando se intenta. La persona con una adicción al alcohol muestra síntomas de abstinencia cuando intenta dejar de beber. Ansía consumir bebidas alcohólicas y pierde el control sobre la cantidad consumida. Tiene que beber cada vez más para estar ebrio.

La persona pasa gran parte de su tiempo bebiendo o recuperándose de la bebida. No logra realizar sus tareas en el trabajo, en casa o en sus estudios a causa del alcohol. Continúa bebiendo, incluso aun sabiendo que está poniendo su salud en riesgo y a veces también la seguridad de otros.

Uno de los principales signos del alcoholismo es que la persona continua bebiendo aunque su consumo de alcohol esté causando problemas cada vez mayores en todos los aspectos de su vida (amigos, familia, trabajo, estudios…)

Una persona con problemas con la bebida no tiene por qué estar todo el día bebiendo. De hecho, ni siquiera tendría que beber todos los días o hacerlo en cantidades extremas para desarrollar alcoholismo o para tener un problema con el alcohol y necesitar buscar ayuda. En este sentido, como en el resto de adicciones, hay que diferenciar entre adicción y abuso. Pudiendo ser el abuso la puerta de entrada a la adicción.

Si abusas del alcohol o tienes un familiar o amigo que abusa de la ingesta de alcohol, todavía se tiene la capacidad para controlar o limitar su consumo. Sin embargo, el abuso de alcohol también puede ser autodestructivo y peligroso, no solo para uno mismo sino también para los que nos rodean. El abuso, como dijimos, es un factor de alto riesgo para desarrollar finalmente una adicción al alcohol.

A largo plazo, el consumo de alcohol afecta seriamente la salud, provocando y aumentando la posibilidad de desarrollar enfermedades. Se relaciona con trastornos cardiológicos ; con aumento de padecer cáncer bucal, de garganta y esófago ; cirrosis hepática; problemas de hipertensión arterial; enfermedades del aparato digestivo como gastritis o úlcera gastroduodenal, también inflamación del páncreas; encefalopatías; disfunciones sexuales, como impotencia, perdida de la fertilidad; trastornos menstruales; aumento de infecciones; problemas de la piel, musculares y óseos.

Adicción al Cánnabis:

Es la sustancia de comercialización ilegal más consumida y su consumo se está incrementando entre los más jóvenes, debido a su normalización, minimizando sus consecuencias. Se debe pensar que en los más jóvenes los efectos son más dañinos, si tenemos en cuenta que se encuentran en pleno desarrollo.

Los riesgos asociados al consumo de derivados de cánnabis se explican tanto por las peculiaridades de su principal principio activo, el TCH, como por el hecho de que se consuma habitualmente fumado.

Con el consumo regular deben considerarse los siguientes posibles riesgos:

Puede ralentizar el funcionamiento psicológico, entorpeciendo sus funciones superiores relacionadas con el aprendizaje, la concentración y la memoria.

Otro tanto cabe decir de la ejecución de tareas complejas que requieran lucidez mental y coordinación psicomotora, como pueden ser conducir un vehículo a motor, estudiar, trabajar o tomar decisiones.

Pueden darse reacciones agudas de pánico y ansiedad.

En personas predispuestas, puede favorecer el desencadenamiento de trastornos psiquiátricos de tipo esquizofrénico.

Los efectos para la salud física pueden ser:

Tos crónica y bronquitis en consumidores habituales de dosis elevadas.

Empeoramiento de síntomas en personas que padezcan hipertensión o insuficiencia cardiaca.

Altera las hormonas responsables del sistema reproductor y de la maduración sexual.

El uso crónico del cánnabis reduce la actividad del sistema inmunitario.

La pauta más frecuente es su consumo combinado con alcohol, con lo que los efectos se multiplican, pudiendo favorecer la aparición de lipotimias.

Los efectos más inmediatos y comunes que pueden darse tras el consumo son: relajación, hilaridad, alteraciones perceptivas, torpeza, lentitud, taquicardia, sudoración, sequedad en la boca, somnolencia, ojos brillantes y enrojecidos, desinhibición, hambre y fatiga.

Los síntomas de la adicción al cánnabis son:

Desear dejar de consumir pero no ser capaz de lograrlo.

Consumir grandes cantidades o más a menudo de lo deseado.

Pasar mucho tiempo consiguiendo la sustancia, consumiéndola o recuperándose de sus efectos.

Ansia constante de consumir.

No rendir en el trabajo, el hogar o la escuela a causa del consumo.

Problemas familiares.

Seguir consumiendo incluso si esto pone a uno mismo o a terceros en peligro.

Cambios de humor, irritabilidad o inquietud.

Aislamiento.

Adicción a la Cocaína:

Posibles alteraciones físicas tras el consumo:

Inspiraciones excesivas por la nariz.

Sangrados nasales.

Sudor excesivo e inexplicable y/o incremento de la temperatura corporal.

Nervios, tics o movimientos corporales involuntarios.

Dilatación pupilar.

Además, tras el consumo, el individuo se muestra altamente excitado, inquieto, activo y realiza acciones de forma continua.

A pesar de que los efectos directos de la droga generan un elevado incremento del humor, la energía y la motivación del individuo, la adicción a la cocaína implica una reducción gradual de motivación. La persona adicta a la cocaína cada vez necesita más el consumo de la sustancia para funcionar con normalidad. El único elemento que es capaz de generar satisfacción, gratificación y motivación en la persona adicta a esta sustancia es la propia cocaína.

La búsqueda, consecución y consumo de cocaína se convierte en el elemento más importante del adicto, provocando su aislamiento social.

Se produce elevados gastos económicos.

Aparecen cambios repentinos de humor.

Los efectos tanto a corto plazo (excitación, euforia, comportamiento extravagante, cambios de humor, etc.) como los efectos a largo plazo (modificación de conducta, estilo de vida, disminución de rendimiento laboral, etc.) son elementos que suelen afectar directamente a las relaciones personales del individuo. Los problemas de pareja, familiares y sociales son altamente frecuentes en los sujetos adictos a la cocaína.

Se producen alteración horaria. Tanto por sus efectos en los cambios en el estilo de vida, anteriormente apuntados, como por los psicológicos, perdida de la noción del tiempo.

Se da una disminución de rendimiento, no solo laboral o académico, aunque este sea el más evidente.

Una persona con problemas con la cocaína no tiene por qué estar todo el día consumiendo. De hecho, ni siquiera tendría que consumir todos los días o hacerlo en cantidades extremas para desarrollar la adicción o para tener un problema con la cocaína y necesitar buscar ayuda. En este sentido, como en el resto de adicciones, hay que diferenciar entre adicción y abuso. El abuso es un factor de alto riesgo para desarrollar finalmente una adicción.

No debemos olvidar que es difícil encontrar a un consumidor de una sola droga. Habitualmente se da el policonsumo y en el caso de la cocaína viene acompañada del consumo de alcohol, convirtiéndose este en un desinhibidor, eliminando la auto-barrera para mantener mi decisión de no consumir cocaína. Además, el consumo de cocaína genera la sensación subjetiva de poder seguir bebiendo y, en realidad, a pesar de que la cocaína reduce la percepción subjetiva de los efectos de la intoxicación alcohólica, no corrige las consecuencias del alcohol sobre las capacidades psicomotoras, mezclando ambos consumos se acaba bebiendo más alcohol y consumiendo más cocaína.

El consumo crónico conlleva alteraciones cardiovasculares y respiratorias, efectos neurológicos, complicaciones gastrointestinales y en el caso de las personas que consumen cocaína inyectada presentan un mayor riesgo de contraer patologías infecciosas.

¿Puede estar tu hijo consumiendo drogas?

Entre las señales de alarma, que pueden ayudar a los padres a saber si su hijo/a ha empezado a consumir drogas, se encuentran las siguientes:

Trastornos del sueño con insomnio y/o pesadillas y temblores.

Pérdida de peso o apetito excesivo.

Disminución del rendimiento escolar o abandono de los estudios.

Aislamiento físico, tendencia a aislarse en su habitación.

Empobrecimiento del vocabulario.

Disminución de la comunicación verbal y afectiva.

Abandono de aficiones e intereses.

Cambios bruscos de humor.

Pérdida de responsabilidad.